Hoy vi la luz
Todo bloguense gusta de compartir experiencias místicas con sus (para él) millones de lectores. La verdad es que los 4 amigos que en realidad lo leen (obligados a ello previo aviso por mail o similar), lo único que sienten es desazón por la vida.
Pero como blogador he de ignorar todo ello y centrarme en mi tarea central, por tanto paso a relatar la sublime experiencia normalmente conocida como ‘Ver la luz’.
Hallábame presa de los brazos de Morfeo (supongo, pues no era consciente), cuando de repente un estruendo estremecedor retumbó en la estancia. Era como si miles de carillones sonaren al unísono, una suerte de golpeteo metal contra metal, interminable y estridente. El impacto contra mis tímpanos provocó el vuelo abandonando los brazos de Morfeo, y mecánicamente alargué el brazo hacia el pulsador blanco… tras lo cual…
… vi la luz.

Foto del instante en el que vi la luz.
Avispada operación
Ahora mismo me he descubierto a mi mismo realizando una maniobra de gran picaresca e inteligencia, cosas propias de todo blogador, lógicamente.
Tamaña demostración de clarividencia no se ve todos los días, y paso a redactarla: Si usted aprovecha un ápice de esta vivencia y lo aplica a su día a día, verá como logra grandes ventajas, como la que he logrado ahora mismo.
Resulta que bajé al office a las 9:30 a desayunar el café de la máquina y observé que en la máquina de al lado, (la que contiene sandwiches y otros en sus entrañas), solo quedaba un sandwich de chorizo, siendo el resto de ensaladilla, de peor sabor y sensación.
Entonces, pensé: Cuando baje a las 12 preferiría el de chorizo al de ensaladilla, pero es probable que venga alguien y lo saque… uhmm
Y lo hice, la maniobra avispada. ¡Saqué ese sandwich de chorizo y aquí lo tengo! Anticipación, señores, antipación. Así lo guardo para las 12.
Más listo que un roboc.
* GRAN ACTUALIZACIÓN *Actualizo el artículo para simplemente mostrar la foto del momento de la comitud:
Momento de la comitud. Clic para ampliar.